La Fábrica de Municiones de Orbaizeta

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La arquería sobre el río Legarza. Foto de la autora.

 

Mañana se inaugura en Segovia la exposición: 100 Elementos del Patrimonio Industrial en España y quiero sumarme a ella, añadiendo un nuevo ejemplo de patrimonio industrial.

He tenido la suerte de trabajar durante unos años en el proyecto de rehabilitación de un conjunto fabril del siglo XVIII. He dejado mucha ilusión entre aquellas piedras, y por eso quiero hoy traerlo hasta aquí.

En el Norte de Navarra, al fondo de un valle difícilmente accesible en los meses más duros del invierno, escondidos entre la vegetación, se alzan los restos de una de los primeros conjuntos fabriles de España: la Fábrica de Municiones de Orbaizeta.

El conjunto integrado por el núcleo de la propia fábrica y todo el conjunto de viviendas, los caminos y bosques, minas y cursos de agua que formaron parte del sistema fabril, constituye una parte muy importante del patrimonio histórico y cultural del Valle de Aezkoa, y un hito en el patrimonio industrial español.

En funcionamiento hasta finales del XIX, El Conjunto de la Real Fábrica de Orbaizeta está situado a 4 km del núcleo de la población de Orbaizeta, en el Pirineo navarro. Construida a finales del siglo XVIII sobre los restos de una antigua ferrería, pronto se vio inmersa en sucesivas fases de destrucción y puesta en marcha, debido a su posición cercana a la frontera con Francia y a las numerosas guerras de la época.

La Fábrica estuvo en funcionamiento durante un siglo y fue determinante en la vida del Valle durante la época de su funcionamiento. Su abandono ha dado paso a la progresión del bosque que poco a poco ha ido recuperando un lugar entre los viejos muros.

Hoy en día sólo quedan las ruinas de lo que fue, junto a la fábrica de armas de Eugui, uno de los primeros ejemplos de industrialización de la producción metalúrgica. «La creación de las Reales Fábricas de municiones de hierro de Eugui y Orbaiceta, presenta, pues, el paso de una industria rural de tipo tradicional al nuevo modelo económico y concepto espacial que representa la Real Fábrica y la población industrial».[1]

En la estructura de la fábrica de Orbaizeta se quisieron poner en marcha las ideas ilustradas que dieron pie a las primeras fábricas modernas, con una separación clara entre la actividad fabril y la vida de las personas y familias que constituían el núcleo poblacional. Todo ello en un entorno ideal para la fabricación del hierro, por la cercanía de madera para hacer el carbón, de mineral de hierro para las menas, y de agua como fuente de energía para la limpieza del mineral y para el movimiento de las ruedas de los fuelles; estaba alejado de los núcleos de población, pero una red viaria comunicaba con Pamplona y, por Baztán con Fuenterrabía y el mar.

La Fábrica de Orbaizeta formaba parte del sistema fabril del norte de la península que suministraba al ejército español, muy relacionada con la fábrica de Eugui donde se fundían los cañones. Efectivamente en Orbaizeta se vuelve a utilizar el mismo esquema de funcionamiento ya empleado en la fábrica de Eugui: carbonera de carga elevada y descarga aérea a través de la plataforma que cubre parcialmente el río hasta alcanzar la boca superior del horno, sistema claramente inspirado en los grabados de la Enciclopedia francesa. También es aérea la carga del depósito de menas. Este funcionamiento se apoya en la ubicación de la fábrica, que permite la creación de tres niveles diferenciados: el punto más bajo es el nivel ocupado por la fábrica, y el más alto, la plaza, donde se desarrolla un espacio urbano con el palacio como centro de las construcciones dedicadas a viviendas y la iglesia presidiendo el conjunto desde uno de los lados menores. Este espacio superior está abierto a sendas puertas de comunicación con el espacio exterior: la de Aezkoa y la de Burguete en el eje longitudinal, y la de Francia en la calle situada junto al Palacio. El área industrial ocupa los niveles más bajos, a ambos lados del río Learza.

La cercanía de la frontera fue, sin embargo, la causa de las repetidas destrucciones, ya que, objetivo prioritario de las tropas en lid, fue ocupada, saqueada e incendiada durante la guerra de la Convención y, posteriormente, durante la invasión francesa.

Tenemos, por lo tanto, un conjunto fabril de finales del siglo XVIII, con sucesivas reformas durante el XIX, abandonada desde finales de dicho siglo y hoy en ruina. El conjunto de construcciones dedicadas a viviendas está parcialmente en uso.

El interés del Ayuntamiento de Orbaizeta para realizar una valoración de las posibilidades de las ruinas de la fábrica, llevó a que en la década de los años 80 el Gobierno de Navarra encauzase ese deseo mediante la creación de campos de trabajo cuyos «…objetivos generales eran la limpieza, adecuación, recuperación, consolidación e incluso restauración de elementos concretos, con la finalidad última de dar un contenido a este yacimiento, bien como ruina visitable o como ecomuseo. Esta intervención debía ser el punto de partida para la redacción de un plan director de este conjunto, en el que participaran distintas instituciones». [2]

Estos campos de trabajo se interrumpieron en 1991, y el bosque, esquilmado en siglos pasado por la tala de árboles para obtener carbón de leña, el combustible de los hornos de la fábrica, avanzó inexorable cubriendo parte de las ruinas.

Declarado Bien de Interés Cultural en el año 2008, ese mismo año se convocó un concurso para el desarrollo de propuestas tanto arquitectónicas como de viabilidad turística del conjunto.

Y seguiremos otro día…

[1] Aurora Rabanal Yus: Las Reales Fábricas de Eugui y Orbaiceta. pg. 30.

[2] Ana Carmen Sanchez Delgado: La Real Fábrica de Orbaiceta (Navarra). Arqueología Industrial y Campos de Trabajo, 1986-1991.

Foto: @Mercedes Sánchez-Marco

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