¿Morirá la Arquitectura de tanto comunicarse?

colores

”New trends and new times, new market conditions and newer communicational means are also creating, it seems, new modes of architectural production-consumption and along with them, an allegedly new type of professional with skills suited for an era where communication primes.

News spreads at an increasingly faster rate, generating an exponential inflation in the informational corpus: news and texts are forwarded, commented on, cut/cropped/quoted/linked and disseminated in the blink of an eye, and we, internauts brought up on a steady diet of continuous feedbacks, updates and comments, have quickly grown dependent upon the continuity of the flux. We require a constant nourishing perpetuating the dynamics of a performative informational experience, which has become the default setting. […] The rise of the contemporary starchitectural system reflects very vividly this situation, where architects stand in the spotlight not only according to the quality of their (classically considered) architectural production, but also corresponding to their qualities as performers, or even due to their ability to keep a network of gossip circulating around them.

Might it be — I can hear Roger Waters singing — that Architecture is communicating itself to death?” 

Extracto del artículo “Modern Talking” publicado en Mas Context, por el arquitecto y dibujante Klaus

Tras la introducción de la informática y de los programas CAD que revolucionaron el quehacer de los estudios de arquitectura, la irrupción de internet ha modificado totalmente el panorama de la arquitectura contemporánea. Hoy quiero incidir en la influencia que pueda tener esta comunicación en la forma en que se aborda la obra de arquitectura

Recuerdo que en los años que pasé en la escuela, gran parte de mi tiempo transcurría en la biblioteca, hojeando libros y revistas de arquitectura. Junto con las visitas que arquitectos de renombre realizaban a la Escuela, era la única manera de conocer las grandes obras de arquitectura.

Más tarde, se organizaron viajes para conocer las realizaciones de arquitectos de renombre. Algunos de estos viajes, organizados por los colegios profesionales, nos daban la oportunidad de hablar con los compañeros de otros países, intercambiar opiniones y discutir sobre sus obras.

Hoy en día, no nos hace falta acudir a las bibliotecas ni viajar para recorrer, con un clic del ratón, los últimos edificios proyectados, entrar incluso en su interior, contrastar los detalles constructivos del proyecto y ver qué opinan nuestros compañeros sobre estas obras.

La red pone toda la información a nuestro alcance, al instante, y se produce una cantidad ingente de noticias, comentarios, textos, que se distribuyen, multiplican y en un abrir y cerrar de ojos llega al otro lado del globo.

Éste cúmulo de información hace que el profesional e internauta curioso –el archinauta como lo llama Klaus– necesite estar continuamente conectado si quiere estar al día y alimentar la dinámica informativa.

El arquitecto se nutre de imágenes de arquitectura que compiten en la red, rara vez acompañadas de un texto que profundice en el desarrollo de la idea que las sustenta, estudie las posibles alternativas o sea el resultado de un debate sobre la solución presentada. Y cuando publica, en la mayor parte de las ocasiones, no se pone en juego el rigor de sus ideas o la calidad e innovación de las soluciones constructivas propuestas, sino la vistosidad de las formas arquitectónica que un fotógrafo experimentado haya sabido plasmar. No vale tanto la calidad de una idea y de un proyecto cuanto el impacto mediático que puede producir.

Ya no leemos revistas de arquitectura, sino blogs, y los textos que otrora eran editados y publicados previa revisión y corrección, hoy se cuelgan en la red sin aviso previo, creciendo exponencialmente tanto el número de publicaciones como de autores.

A través de los motores de búsqueda podemos acceder a esa ingente cantidad de información, y el lector ya no tiene tiempo de profundizar en su lectura, sino que recorre los textos con una mirada zigzagueante entresacando frases y párrafos que sirvan para ilustrar sus propios textos. A lo largo del día podemos encontrar en las redes un mismo comentario repetido, traducido, y distribuido por diferentes países contribuyendo así a engrosar el corpus informático.

El proceso de reflexión y de introspección que generaban los textos, se ve sustituido por la conexión y búsqueda en la red, dando lugar a mayor número de comentarios que de textos analíticos, y dominando la cantidad de los mismos frente a su calidad.

En un extenso artículo publicado en Mas Context, el arquitecto y dibujante Klaus reflexiona sobre la influencia de la comunicación por la red en la difusión de la arquitectura. Como dice Klaus, importa más lo visual y mediático que la calidad de la producción:

Las habilidades de comunicación son ahora, más que nunca, un sine qua non para los arquitectos que, dejando atrás su anterior encarnación en genios recluidos o en silenciosos artesanos, se convierten en activos portavoces, polemistas o incluso provocadores. El crecimiento del número de arquitectos estrella refleja nítidamente esta situación, en la que los arquitectos están en el candelero no sólo por la calidad de su producción arquitectónica, considerada desde el clásico punto de vista, sino también por su calidad como actores o incluso por su habilidad para mantener una red de cotilleo que circule a su alrededor…”

[Extracto del artículo «Modern Talking» publicado en Mas Context, por el arquitecto y dibujante Klaus]

La banalización que puede suponer esta comunicación hasta el infinito del aspecto visual de la arquitectura, la adopción por parte del arquitecto de una función mediática frente a su antigua labor artesana y creativa, unidas a la falta de análisis y debate ideológico, ¿pueden llevar a la muerte de la arquitectura?

Y hablando ya como traductora, ¿qué voy a decir de las publicaciones de artículos escritos originariamente en otras lenguas y traducidos con la ayuda de Google, textos que no resisten una lectura atenta?

Todo lo dicho anteriormente es también aplicable a la traducción. El tiempo que dedicamos al mantenimiento de las redes sociales, a los tuiteos y a la lectura rápida de múltiples blogs, va en detrimento de la lectura, lectura de literatura, que es la fuente que alimenta la calidad de nuestra lengua.

Y, como Roger Waters, me pregunto:

¿morirá la Arquitectura de tanto comunicarse?

 Foto: imagen libre de internet

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *