Funcionamiento de una Fábrica ilustrada

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Vertido en el río de la regata Iturriol. Foto de la autora.

 

Hoy vamos a adentrarnos en la fábrica. Existe una documentación muy completa en la página Arqueología y Patrimonio Industrial de Monsacro.net, que os recomiendo explorar. Además, también hay numerosas fotos para quien quiera hacerse una idea del conjunto.

Quiero hoy completar la información existente explicando cómo funcionaba esa fábrica, el primer edificio industrial moderno de Navarra.

Porque en 1785, la disposición de la Fábrica y de cada uno de sus elementos estaba pensado para aprovechar al máximo la energía a su alcance.

La elección del sitio no era casual: la Fábrica ocupa el lugar de una antigua ferrería medieval, documentada ya en 1432, que se nutría de mineral de las minas de hierro de Txangoa, Arrollandieta y otras. En la segunda mitad del siglo XVIII existía muy cerca otra pequeña ferrería, además de una fábrica de cobre.

Efectivamente, en la zona de Orbaizeta, se daban todos los elementos necesarios para implantar un establecimiento de ese tipo: madera de los bosques de Irati, agua en abundancia minas, y también hierba.

1. Carga de un horno y rueda de fuelles

El conjunto, cuya construcción se inició en 1784, responde exactamente a los criterios ilustrados de la Enciclopedia francesa, según podemos comprobar en las imágenes. Seguía las pautas que ya se habían aplicado en la cercana fábrica de armas de Eugui.

La fábrica se organiza en pabellones dispuestos en cuatro calles paralelas situadas a tres niveles, adaptados a la orografía del lugar, y separando la actividad industrial de la residencial.

La sección transversal es una V en cuya parte inferior discurre el río Legarza. Al sur del mismo, los edificios de carboneras cuyo incendio se pretendía evitar con la proximidad del agua, y el camino de carboneras por donde llegaban los suministros del combustible, que cierra el conjunto por el sur.

 

Planta de la Fábrica (Aurora Rabanal: Las Reales Fábricas de Eugui y Orbaizeta)

2. Planta del conjunto

Al otro lado del cauce, y en el nivel inferior, estaban las ruedas o tornos de aire y la zona limpia de municiones. Enfrente de estos edificios, una refinería y los hornos de «reverbero» para la fundición de los modelos de bronce. Hacia el oeste, los hornos y talleres de moldería y en el patio siguiente la carpintería y los almacenes de cajas y de modelos, la herrería, la cerrajería y el taller de martinetes

Sección. Aurora Rabanal Yus: Las Reales Fábricas de Eugui y Orbaizeta
3. Sección. 

 

Al mismo nivel, en un nuevo patio, podemos ver aún el apoyo de la canaleta que llevaba el agua hasta la rueda hidráulica para las fraguas y, finalmente en un nivel algo más alto, almacenes para hierro batido, herrajes y acero, otro taller de martinetes y el pequeño horno de Santa Bárbara.

En una línea un poco más elevada y tras acceder por una escalera desde la mesa de moldería, se situaban los depósitos de menas o menateguis y unas casas de operarios. Subiendo nuevamente, accedemos a la zona residencial distribuida alrededor de una plaza cerrada al oeste por la antigua iglesia y lo que fueron casas de operarios y al este por un cuartel, hoy desaparecido.

Foto del conjunto a finales del siglos XIX. Foto cedida por el Ayto. de Orbaizeta.
4. Foto del conjunto a finales del siglos XIX. 

Al otro lado del cauce, y en el nivel inferior, estaban las ruedas o tornos de aire y la zona limpia de municiones. Enfrente de estos edificios, una refinería y los hornos de «reverbero» para la fundición de los modelos de bronce. Hacia el oeste, los hornos y talleres de moldería y en el patio siguiente la carpintería y los almacenes de cajas y de modelos, la herrería, la cerrajería y el taller de martinetes

Al mismo nivel, en un nuevo patio, podemos ver aún el apoyo de la canaleta que llevaba el agua hasta la rueda hidráulica para las fraguas y, finalmente en un nivel algo más alto, almacenes para hierro batido, herrajes y acero, otro taller de martinetes y el pequeño horno de Santa Bárbara.

En una línea un poco más elevada y tras acceder por una escalera desde la mesa de moldería, se situaban los depósitos de menas o menateguis y unas casas de operarios. Subiendo nuevamente, accedemos a la zona residencial distribuida alrededor de una plaza cerrada al oeste por la antigua iglesia y lo que fueron casas de operarios y al este por un cuartel, hoy desaparecido.

El centro de la plaza estaba presidido por el Palacio, con varias residencias para empleados a ambos lados. Bajo la plaza, una presa de sillería recoge las aguas de la regata Txangoa cerca de su unión con la de Itolaz y la canaliza hasta la maquinaria de la fábrica. En esta zona las construcciones se levantan sobre unas grandes bóvedas de piedra que forman una plataforma sobre el desnivel del terreno y conducen las aguas del río Legarza y de la regata Iturriol, que entra por debajo del palacio, y canaliza las aguas sucias del mismo.

Tanto la zona industrial como la residencial, estaban cerradas. La plaza tenía tres puertas: la de Aézkoa al este, la de Burguete al oeste, y la de Francia al norte, junto al Palacio. El acceso principal se realizaba inicialmente desde el camino a Burguete, que era su enlace con la fábrica de armas de Eugui y con Baztán, y por el río Bidasoa, con Fuenterrabía y el mar.

En un extremo, al lado sur del río, aún queda un pequeño cementerio cuyas lápidas, de hierro, han desaparecido. También han desaparecido los restos del frontón de chapa, del suelo de la fábrica del mismo material y de las tejas metálicas que cubrían las edificaciones. Solo los peldaños de las escaleras que bajan desde la plaza nos dan una idea de cómo fue aquel pavimento.

La fábrica era un pueblecito, con su iglesia, escuela, panadería, cementerio y palacio del gobernador. La madre de Pío Baroja vivió allí. Y hay muchas familias que la llevan en el recuerdo, pues estuvo funcionando hasta finales del siglo XIX.

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5. Carboneras

El bosque del Irati es el mayor hayedo de Europa. Una preciosidad en otoño que os recomiendo visitar. Además de su uso en carpintería, y como combustible, antiguamente se utilizaba también la madera para hacer carbón. Se podaban las hayas de modo que aumentase el número de ramas y su aprovechamiento era así mayor. La madera se quemaba en las carboneras que los carboneros, pacientemente, construían y vigilaban en los montes, hasta que el carbón estuviera a punto.  Entonces, traído en carretas desde las cercanías, se vertía por gravedad a las carboneras y, desde allí, a través de pasarelas apoyadas sobre las arquerías, que discurrían sobre el río, se llevaban hasta los hornos.

Alrededor de la fábrica podemos ver numerosas hayas trasmochas que cedieron la elegancia de su porte original en aras del progreso.  Por otro lado, la existencia de madera en torno a la fábrica era un elemento importante ya que, además de la piedra, era un elemento primordial para la construcción de cubiertas y forjados.

 

6. Molde de bala de cañón

Si el carbón era el combustible utilizado, el agua era el motor. Canalizada, el agua de las regatas Txangoa e Itolaz y movía las ruedas de los fuelles, no sólo de los hornos, sino también de la fragua y de las demás máquinas de la fábrica. La del río Learza se utilizaba como elemento de transporte de la madera que bajaba del monte y la de la regata Iturriol como canalización de saneamiento, tanto del Palacio como de las viviendas de los operarios. Una letrina instalada sobre uno de los canales estuvo funcionando hasta ya bien entrado el siglo XIX.

El mineral de hierro llegaba de las minas cercanas de Txangoa y Allorrandieta que ya se explotaban en la Edad Media. Su explotación estuvo inexorablemente unida al funcionamiento de la fábrica. El mineral llegaba a través de la puerta de Burguete, y los carros, situados sobre los depósitos de menas, dejaban caer las piedras por gravedad hasta los depósitos desde donde se conducían hasta las bocas de los hornos.

Os preguntaréis ¿y para qué es necesaria la hierba en una fábrica de armas? Pues lo primero que os tengo que decir es que, aunque siempre se le ha llamado así, la Fábrica de Armas no es tal, sino que en su día era una fábrica de municiones, en concreto de bombas, para los cañones de otras fábricas, esas sí, de armas, como la de Eugui. Y para hacer las bombas, como muy bien viene ilustrado en la Enciclopedia Francesa, se utilizan unos moldes que dejaban un hueco en el interior de la esfera. Ese hueco se rellenaba con hierba seca de los montes, que la fábrica consumía en grandes cantidades.

La fábrica abandonó su producción en 1885. El bosque que había sido esquilmado comenzó entonces su venganza y poco a poco se fue adueñando del lugar, creando un ambiente mágico.

¿Qué queda de todo ello? Otro día os lo contaré.

 

Foto de portada: @Mercedes Sánchez-Marco

Dibujos 1, 5 y 6: pertenecen a la edición original de la Encyclopédie, ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, editada por Diderot y D’Alembert en el SXVIII, pocos años antes del inicio de las obras

Dibujos 2 y 3: Aurora Rabanal Yus, Las Reales Fábricas de Eugui y Orbaizeta

Foto 4: Foto cedida por el Ayto. de Orbaizeta.

 

La Fábrica de Municiones de Orbaizeta

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La arquería sobre el río Legarza. Foto de la autora.

 

Mañana se inaugura en Segovia la exposición: 100 Elementos del Patrimonio Industrial en España y quiero sumarme a ella, añadiendo un nuevo ejemplo de patrimonio industrial.

He tenido la suerte de trabajar durante unos años en el proyecto de rehabilitación de un conjunto fabril del siglo XVIII. He dejado mucha ilusión entre aquellas piedras, y por eso quiero hoy traerlo hasta aquí.

En el Norte de Navarra, al fondo de un valle difícilmente accesible en los meses más duros del invierno, escondidos entre la vegetación, se alzan los restos de una de los primeros conjuntos fabriles de España: la Fábrica de Municiones de Orbaizeta.

El conjunto integrado por el núcleo de la propia fábrica y todo el conjunto de viviendas, los caminos y bosques, minas y cursos de agua que formaron parte del sistema fabril, constituye una parte muy importante del patrimonio histórico y cultural del Valle de Aezkoa, y un hito en el patrimonio industrial español.

En funcionamiento hasta finales del XIX, El Conjunto de la Real Fábrica de Orbaizeta está situado a 4 km del núcleo de la población de Orbaizeta, en el Pirineo navarro. Construida a finales del siglo XVIII sobre los restos de una antigua ferrería, pronto se vio inmersa en sucesivas fases de destrucción y puesta en marcha, debido a su posición cercana a la frontera con Francia y a las numerosas guerras de la época.

La Fábrica estuvo en funcionamiento durante un siglo y fue determinante en la vida del Valle durante la época de su funcionamiento. Su abandono ha dado paso a la progresión del bosque que poco a poco ha ido recuperando un lugar entre los viejos muros.

Hoy en día sólo quedan las ruinas de lo que fue, junto a la fábrica de armas de Eugui, uno de los primeros ejemplos de industrialización de la producción metalúrgica. «La creación de las Reales Fábricas de municiones de hierro de Eugui y Orbaiceta, presenta, pues, el paso de una industria rural de tipo tradicional al nuevo modelo económico y concepto espacial que representa la Real Fábrica y la población industrial».[1]

En la estructura de la fábrica de Orbaizeta se quisieron poner en marcha las ideas ilustradas que dieron pie a las primeras fábricas modernas, con una separación clara entre la actividad fabril y la vida de las personas y familias que constituían el núcleo poblacional. Todo ello en un entorno ideal para la fabricación del hierro, por la cercanía de madera para hacer el carbón, de mineral de hierro para las menas, y de agua como fuente de energía para la limpieza del mineral y para el movimiento de las ruedas de los fuelles; estaba alejado de los núcleos de población, pero una red viaria comunicaba con Pamplona y, por Baztán con Fuenterrabía y el mar.

La Fábrica de Orbaizeta formaba parte del sistema fabril del norte de la península que suministraba al ejército español, muy relacionada con la fábrica de Eugui donde se fundían los cañones. Efectivamente en Orbaizeta se vuelve a utilizar el mismo esquema de funcionamiento ya empleado en la fábrica de Eugui: carbonera de carga elevada y descarga aérea a través de la plataforma que cubre parcialmente el río hasta alcanzar la boca superior del horno, sistema claramente inspirado en los grabados de la Enciclopedia francesa. También es aérea la carga del depósito de menas. Este funcionamiento se apoya en la ubicación de la fábrica, que permite la creación de tres niveles diferenciados: el punto más bajo es el nivel ocupado por la fábrica, y el más alto, la plaza, donde se desarrolla un espacio urbano con el palacio como centro de las construcciones dedicadas a viviendas y la iglesia presidiendo el conjunto desde uno de los lados menores. Este espacio superior está abierto a sendas puertas de comunicación con el espacio exterior: la de Aezkoa y la de Burguete en el eje longitudinal, y la de Francia en la calle situada junto al Palacio. El área industrial ocupa los niveles más bajos, a ambos lados del río Learza.

La cercanía de la frontera fue, sin embargo, la causa de las repetidas destrucciones, ya que, objetivo prioritario de las tropas en lid, fue ocupada, saqueada e incendiada durante la guerra de la Convención y, posteriormente, durante la invasión francesa.

Tenemos, por lo tanto, un conjunto fabril de finales del siglo XVIII, con sucesivas reformas durante el XIX, abandonada desde finales de dicho siglo y hoy en ruina. El conjunto de construcciones dedicadas a viviendas está parcialmente en uso.

El interés del Ayuntamiento de Orbaizeta para realizar una valoración de las posibilidades de las ruinas de la fábrica, llevó a que en la década de los años 80 el Gobierno de Navarra encauzase ese deseo mediante la creación de campos de trabajo cuyos «…objetivos generales eran la limpieza, adecuación, recuperación, consolidación e incluso restauración de elementos concretos, con la finalidad última de dar un contenido a este yacimiento, bien como ruina visitable o como ecomuseo. Esta intervención debía ser el punto de partida para la redacción de un plan director de este conjunto, en el que participaran distintas instituciones». [2]

Estos campos de trabajo se interrumpieron en 1991, y el bosque, esquilmado en siglos pasado por la tala de árboles para obtener carbón de leña, el combustible de los hornos de la fábrica, avanzó inexorable cubriendo parte de las ruinas.

Declarado Bien de Interés Cultural en el año 2008, ese mismo año se convocó un concurso para el desarrollo de propuestas tanto arquitectónicas como de viabilidad turística del conjunto.

Y seguiremos otro día…

[1] Aurora Rabanal Yus: Las Reales Fábricas de Eugui y Orbaiceta. pg. 30.

[2] Ana Carmen Sanchez Delgado: La Real Fábrica de Orbaiceta (Navarra). Arqueología Industrial y Campos de Trabajo, 1986-1991.

Foto: @Mercedes Sánchez-Marco