Traducir arquitectura

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Traducir arquitectura: ¿es una especialidad?

Traducir un texto de arquitectura no es sólo trasladarlo a otro idioma: puede dar lugar a una variación importante del documento original.

Las técnicas y materiales constructivos varían en el tiempo y según la situación geográfica. A menudo no se pueden utilizar las fotos o los dibujos empleados en el documento original, y hay que adaptarlos al sistema constructivo del país al que se dirige. Otro tanto sucede con la terminología: cuando los términos utilizados o los trabajos y conceptos que designan no tienen equivalentes en el idioma meta, se deben utilizar nuevos términos y definiciones.

La localización de un texto de arquitectura puede resultar muy complicada, sobre todo si el cliente, o el propio traductor, no tienen claro el límite de nuestra labor. Ya hablaba Yana Onikiychuk en la entrevista recientemente publicada en proTECT Proyect de la tendencia que tienen los traductores especialistas a mejorar el texto original.

Otro escollo con el que a menudo nos encontramos en los textos sobre arquitectura tradicional, es el gran número de acepciones para un mismo concepto, ya que es habitual que exista un léxico regional en los diversos oficios de la construcción, que no siempre coinciden con los de otras regiones. La abundancia de sinónimos y la falta de determinados términos responden a la variedad de las técnicas de construcción y a su diversidad en las diferentes regiones. Esto sucede entre las diferentes regiones de un mismo país, y es más evidente en los idiomas que se hablan a los dos lados del Atlántico, como son el inglés y español. De ahí la necesidad del uso de textos paralelos adecuados y los conocimientos necesarios para discernir su fiabilidad, así como la necesidad de glosarios específicos contrastados.

En la segunda mitad del siglo XX y en los primeros años del XXI, las técnicas constructivas han evolucionado, y se han introducido materiales hasta ahora desconocidos. Las nuevas tecnologías han ido desarrollando en paralelo una terminología propia que ha incrementado considerablemente los glosarios de construcción, que evolucionan de año en año.

La traducción de los textos de construcción requiere, por lo tanto, una continua puesta al día sobre estas nuevas tecnologías.

Otro tanto ocurre con el ámbito normativo. La promulgación del Código Técnico de la Construcción vino acompañada, en cada capítulo, de la terminología utilizada. La normalización en el ámbito europeo de esta normativa nos permite, a través del acceso a documentos bilingües, establecer la concordancia terminológica. Pero esta terminología es estándar y quizás no sea la manejada por el cliente para el que se realiza la traducción: no siempre debemos apoyarnos en el uso de estos recursos.

Un problema común con otro tipo de traducciones técnicas es la falta de recursos en idiomas diferentes al inglés que nos obligan a utilizar este idioma como puente entre los glosarios del idioma fuente y los del idioma meta.

En el caso de la traducción editorial de libros, reedición de las grandes obras clásicas, o publicaciones recientes, es necesario actualizarlas, introduciendo numerosos cambios en los textos y en las imágenes. Pueden ser necesarias modificaciones que afecten únicamente a la ortotipografía o cambios de sentido o de contenido, en función del público al que van dirigidos. A menudo que la traducción de un libro supone un adaptación tan drástica que quizá lo más adecuado fuera no publicar la edición española o reescribir de nuevo el libro, adaptándolo al mercado hispanohablante. Esto también tiene sus dificultades debido a las diferencias existentes en el sector arquitectónico entre España y Latinoamérica. La traductología tendría mucho que decir en este caso: volvemos al problema de los límites de la localización antes tratado. Cuando se trata de editar un libro antiguo, que necesita ser adaptado al lenguaje actual, hace falta también modificar los términos utilizados y adaptarlos a las definiciones actuales que no siempre son coincidentes con las del momento de su escritura.

En cualquier caso, en el proceso de la traducción de textos de arquitectura y construcción debe intervenir, ya sea como traductor o como corrector, un especialista en la materia, con conocimientos constructivos suficientes de construcción y de su terminología, o en su defecto, un traductor muy versado en la materia. La especialización del traductor en arquitectura y construcción es necesaria para que este tipo de textos ofrezcan traducciones adecuadas.

Traducir arquitectura: ¿es una especialidad? ¡Por supuesto! Cada campo del saber y de la actividad humana constituye una especialización y para traducirlo bien debemos conocer a fondo sus peculiaridades.

Dibujo:  @Mercedes Sánchez-Marco